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Lo más terrible de viajar al espacio

Se envejece más rápido en el espacio

Después de pasar seis meses en el espacio, el astronauta canadiense Robert Thirsk experimentó una serie de calamidades, propias de la microgravedad. Se sentía y lucía como una persona mucho más vieja que antes de despegar el vuelo. Thirsk acabó la expedición con una apariencia desgastada y con la vitalidad física disminuida.

El envejecimiento prematuro y la pérdida de masa -tanto muscular como ósea- son algunos de los problemas de viajar al espacio. En efecto, se calcula que los astronautas pierden un 1%  de ella cada mes, lo cual les hace experimentar rigidez y debilidad en los huesos, esto les vuelve más propensos a tener problemas cardíacos y sufrir accidentes cardiovasculares.  La piel también se torna más reseca y delgada, volviendo más notorio el envejecimiento precoz.

Parece que en la NASA el optimismo es una de sus fortalezas, porque allí nadie espera que algún miembro del equipo muera súbitamente a bordo de un cohete espacial. Es difícil de creer que, pese a que es una posibilidad innegable considerando el entorno, todavía no cuentan con un modus operandi perfectamente desarrollado para tratar con eventualidades de este tipo.

Al menos en la NASA reconocen que arrojar el cadáver al espacio o resguardar el cuerpo dentro de la nave hasta la fecha de retorno a la Tierra, no son opciones seguras ni tampoco permitidas. Un cuerpo a la deriva en el universo podría colisionar con otras naves o contaminar otros planetas. Por otra parte, conservarlo dentro del vehículo espacial pondría en riesgo la salud de los otros astronautas con la descomposición.

Tal vez la solución se encuentre en Promessa, una especie de compañía funeraria que está siendo creada por la NASA con la que ambicionan elaborar un saco hermético que iría instalado fuera de la nave. En él depositarían el cuerpo del astronauta muerto, que al encontrarse en el exterior, se expondría a las bajas temperaturas del espacio, entonces se congelaría y con las vibraciones del vuelo estallaría en partículas diminutas casi imperceptibles.

Los fármacos pierden efectividad  en el cosmos

Más de la mitad de los astronautas experimentan lo que se conoce como “síndrome de adaptación al espacio”. Los síntomas van desde vómitos, fuertes dolores de cabeza y un tipo de malestar general que obligaría a cualquier mortal a permanecer en cama varios días.

Tranquilizaría quizá que las naves espaciales están equipadas de kits de primeros auxilios con los fármacos necesarios para atacar este y otros problemas de salud. Sin embargo, según un estudio científico, estos medicamentos pierden efectividad debido al exceso de radiación y vibración a las que son sometidas en el espacio exterior.

A raíz de este hallazgo, la NASA se ha encargado de reemplazar cada seis meses los fármacos empleados por los astronautas en gravedad cero. Sí, es poco práctico, por ello los científicos esperan encontrar una técnica de fabricación de fármacos que permita garantizar su eficacia durante los viajes interestelares por tiempo prolongado.

La falta de eyaculación provoca infecciones genitourinarias serias en los astronautas

La prostatitis en los hombres y las infecciones del tracto urinario en la mujer, son algo común qué enfrentar al viajar al espacio. Hay casos tan severos, como el del cosmonauta ruso Vladimir Vasyutin en 1985, que los obliga a regresar a la Tierra por sufrir de fiebres elevadas, nauseas y ardor en la orina, nada con lo que quisieras lidiar estando tan lejos de una sala de emergencia.

La asesora médica de la NASA, Marjorie Jenkins, explica que la falta de eyaculación pudiera ser la causante de las prostatitis severas en los astronautas. ¿Cuál es la solución? Algunos astronautas han optado por masturbarse durante los tiempos libres para evitar con la liberación del semen que las bacterias se acumulen en la próstata.

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